Defender la alegría, de Dios y de la misma alegría
Mario Benedetti
En la novela "Un café para brindar sola", durante el transcurso de la fiesta de despedida de Manuel, se hablaba sobre varios temas, entonces el esposo de Diana, medico elocuente y un poco existencialista hizo un comentario acerca de la manera en qu él encontró la felicidad, y aqui la reproduzco tal cual.Siempre fui un melancólico, llegué a considerar que había nacido para ser una persona triste, me sentía sólo, abandonado, incomprendido, nada me satisfacía, caminaba por la vida sin tomar parte en ella porque no valía la pena, yo era una persona triste y solitaria, así me sentía bien. También siempre me ha gustado escribir, y le escribía todo el tiempo a la tristeza y a la soledad.En una ocasión un compañero de la escuela leyó uno de mis escritos y le gustó, me invitó a una reunión de personas que escribían y, no sin antes resistirme, acepté asistir. Cual sería mi sorpresa al ver lo bien recibido que fue mi escrito y comencé a charlar con ellos de libros, escritores y qué nos inspiraba a escribir; el hablar sobre lo que me gusta y compartir lo que hago me dejó una sensación de alegría que me agradó bastante. Comencé a asistir con regularidad a sus reuniones, luego me decidí a estudiar guitarra que fue otro de mis deseos siempre dejados para después. Luego formamos un equipo de fútbol, y aunque no ganamos con mucha frecuencia es divertido y saludable. Un buen día mientras leía lo que había escrito en el pasado, me encontré con los textos dedicados a la tristeza y a la soledad, recordé mi convicción de que yo era una persona triste y solitaria, y me di cuenta del error en que había vivido.Ahora defiendo la alegría y la felicidad, he descubierto que el secreto es muy simple: Hacer lo que a uno le gusta y buscar personas con quien compartirlo, si lo que nos gusta es algo que no sabemos hacer, buscar el modo de aprender, sonreír mucho y con ganas, interesarnos realmente en los demás, escucharlos con atención y estar dispuestos a ayudar sin emitir juicios ni creernos sabelotodo, cuidar nuestros comentarios para evitar herir a terceros, entender que todos podemos cambiar a mejor sin que ello signifique menospreciar nuestra personalidad. Defender la alegría es nuestra obligación, nuestro mundo es cada vez más violento y apático, esta en nuestras manos aportar nuestro granito de arena por hacer de esta una vida más feliz.
Hasta aqui el comentario, al esposo de Diana no le falta razón en su comentario, encontrar la felicidad por lo general es tan sencillo como irla a buscar, sin embargo perdemos mucho tiempo buscandola en sitios y personas donde no la encontraremos, pues la felicidad está en las cosas sencillas de la vida que nos hacen felices al realizarlas, cosas tan simples como aprender musica o pintura, como salir a bailar o a caminar, como procurar personas con las que podamos compartir aquello que no gusta hacer y no tener miedo ni prejuicio al convivir con personas cuyos gustos no compartimos (siempre y cuando no sean nocivos).
Este es todo el comentario por hoy, espero que sirva de algo a alguien.