miércoles, 10 de diciembre de 2014

La espera

Siempre espero, algo espero, y no sé que esperar. Me acomodo en un sillón incomodo y así se pasa el día, termina la mañana, comienza la noche, media noche, madrugada y otra vez. El plan A ya se me fue de las manos, queda el plan B, ojalá no tuviera que llegar al C puesto que ese plan es un simple regreso al principio, al vacío. Hace cierto tiempo me senté en una banca del parque, no recuerdo porqué lo hice, estaba cansado o esperaba algo, o quizá me senté porque no esperaba nada. Pero estaba sentado observando a la gente, se movían con mucha prisa casi todos, parecían darle mucha importancia a sus asuntos, como si de hecho les fuera la vida en ello. Yo ahí sentado sin ningún asunto de importancia en el que me fuera la vida. Pero me sentía igual a todos, ellos esquivan la vida moviéndose y yo la esquivo inmóvil, es el mismo sin sentido correr huyendo de algo de algo de lo que no se puede escapar, que sentarse y esperar. Da igual esperar a oscuras, si al encender la luz descubres que no tienes interés en ver. Pero no todo está perdido, lo sé porque estoy escribiendo, lo sé porque sigo esperando, algo espero, aunque no sé que esperar...