martes, 10 de mayo de 2016

If I had My Life to Live over

Esta es una traducción personal (con ayuda del traductor de google) del texto "If I had My Life to Live over" de Don Herold

Por supuesto, no se puede desfreir un huevo, pero no hay ninguna ley en contra de pensarlo.

Si tuviera que vivir mi vida de nuevo, trataría de cometer más errores. Me gustaría relajarme. Sería más tonto de lo que he sido en este viaje. Sé de muy pocas cosas que me tomaría en serio. Sería menos higiénico. Me gustaría ir más lugares. Subiría más montañas y nadaría más ríos. Comería más helados y menos salvado.

Quisiera más problemas reales y menos imaginarios. Ya ves, yo he sido uno de esos tipos que viven con prudencia y sensatez, hora tras hora, día tras día. Oh, he tenido mis momentos. Pero si tuviera que hacerlo de nuevo, me gustaría tener más de ellos, muchos más. Nunca voy a ninguna parte sin un termómetro, enjuage búcal, un impermeable y un paracaídas. Si tuviera que hacerlo de nuevo, viajaría más liviano.

Puede que sea demasiado tarde para que un viejo perro desaprenda trucos viejos, pero tal vez una palabra de imprudencia puede ser de benéfica para la próxima generación. Puede ayudar a que caigan en algunas de las trampas que he evitado.

Si tuviera que vivir mi vida de nuevo, prestaría menos atención a la gente que enseña a estar tenso. Es natural que en un mundo de especialización tegamos una superabundancia de individuos que dan alaridos para que seamos serios con su individual especialidad. Nos dicen que debemos aprender Latín o Historia; de lo contrario seremos desgraciados y arruinados y reprobados y fracasados. Después de que más o menos una docena de estos protagonistas han trabajado sobre una mente joven, tienden a dejarla hecha bolas de por vida. Desearía que me hubieran vendido el Latín y la Historia como una algo divertido.

Buscaría más maestros que me inspiraran a relajarme y divertirme. Tuve unos cuantos de ellos, por suerte, y me imagino que fueron ellos los que me impideron irme del todo al carajo. De ellos aprendí como recoger las pocas margaritas harapientas que he recogido a lo largo del camino de ceniza que es la vida.

Si tuviera que vivir mi vida otra vez, me gustaría comenzar descalzo un poco más temprano en primavera y permanecer de esa manera un poco más tarde en otoño. Me gustaría escapar más seguido. Me gustaría lanzarles mas bolas de papel a mis maestros. Me gustaría tener más perros. Me gustaría quedarme hasta tarde. Tendría más romances. Me gustaría pescar más. Me gustaría ir a más circos. Me gustaría ir a más bailes. Me gustaría montar en más carruseles. Me gustaría estar despreocupado el mayor tiempo posible, o al menos cuidarme en el momento en lugar de hacerlo por adelantado.

Más errores se cometen solemnemente que divertidamente. Los roces de la vida familiar vienen en momentos de intensa seriedad y no en momentos de ligereza. ¡Si las naciones -para magnificar mi punto- declararan carnavales internacionales en lugar de guerra internacional, cuánto mejor sería!

G.K. Chesterton dijo una vez: "Una característica de los grandes santos es su poder de levitar. Los ángeles pueden volar porque pueden tomarse a sí mismos a la ligera. Uno 'se asienta' en una especie de seriedad egoísta; pero uno tiene que elevarse hacia un auto olvido despreocupado. Un hombre cae en un 'ensimismamiento', que llega hasta el cielo azul".

En un mundo en el que prácticamente todos parecen estar consagrados a la gravedad de la situación, desearía levantarme a glorificar la ligereza de la situación. Para estar de acuerdo con Will Durant sobre que "la alegría es más sabia que la sabiduría."

Dudo, sin embargo, que vaya a hacer mucho daño con mi credo. La oposición es demasiado fuerte. Hay demasiadas personas serias que tratan convertir a los demás en condenadamente serios.