miércoles, 6 de agosto de 2014

Está bien...

Recuerdo nebulosamente esa tarde, sé que debe estar oculta en algún lugar de mi memoria, pero por lo pronto prefiero que siga perdida en los confines de mi propia niebla. Te reclamé por ese muro de granito que fuiste construyendo a traves de los meses, cada día era más difícil de cruzar para mi. Te veía alejarte lentamente, inexorablemente, siempre segura que todo era culpa mía, siempre molesta por tirivalidades del pasado. Pero ese día te reclamaba, lo recuerdo, preguntaste si estaba terminando contigo para un segundo después contestar a tu propia pregunta con un sencillo "está bien...", luego no recuerdo mucho, deseaba huir, no estar más, observé la niebla bajar con parsimonia, todo se fue cubriendo de un halo blanco. Luego ese sencillo "está bien" me poseyó. Comencé a flotar por la vida, de aquí para allá, no tenía trabajo y dejé de buscar, gastaba mis ahorros en comer parcamente, ver televisión, dormir y recrear una y otra vez tu boca diciendo "está bien". Eventualmente me fui alejando de ese día, del "está bien", pero en ocasiones volvía a brincar sobre mi pecho con toda su fuerza y me robaba el aire. Encontré un trabajo para ir sobreviviendo, recuperé algunos amigos para distraerme de mi mismo, tuve un par de romances para cubrir la miseria de mi existencia, recordaba por las noches tu boca diciendo "está bien". Cierto día salí de fiesta con mis amigos, estábamos en un bar riendo y tomando, por algún motivo una de mis amigas te recordó, me comentó lo feliz que me veía mientras duró nuestra relación, dijo que me envidiaba, deseaba algún día verse tan feliz como yo en aquella época. Le sonreí, noté que la niebla se había disipado casi completamente. "¿Quieres bailar?" me preguntó; "está bien" le respondí.

No hay comentarios: