Un blog para reflexionar y para hacerse güey según convenga. La vida y sus viscisitudes son tan variadas que siempre es bueno tomarse un descanso y pensar.
jueves, 8 de octubre de 2009
Madrugada sin fin
En ocasiones escribir es una catarsis, y escribir una novela es una catarsis continua que dura meses. Sin embargo hay una trampa, pues la escritura generalmente se convierte en el catalizador de las noches sin dormir, cada frase, cada parrafo escrito es una parte de uno mismo que se agita contra el teclado, pluma o lo que sea que usemos para escribir y un alma removida es tierra fertil para la reflexión circular, el pensamiento ocioso, el eterno retorno al mismo lugar donde no queremos estar. Es entonces cuando la catarsis se vuelve contra nosotros convertida en angustia, en mayor o menor medida. El sueño huye, rondas por un lado y por otro, vas de aqui a allá, das vueltas en la cama, la gente se vuelve ausente, el mundo se mueve y convulsiona, y hay que seguir escribiendo hasta que las cosas vuelvan a acomodarse, hasta que el mundo nuevamente gira cada 24 horas, y duermes 8 o 10, y ves tu obra terminada. Entonces surge otra idea, otra trama, y la historia debe comenzar de nuevo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario