jueves, 21 de mayo de 2015

El pájaro, la nube y el pino

Su mirada es como un profundo abismo donde puedes caer y caer sin llegar nunca al fondo, cuando sonríe entrecierra los ojos y se le forman unas pequeñas arrugas junto a ellos, que convierten su sonrisa en una luz calida que vuelve un relámpago su sonrisa, si está pensativa hace caireles con su pelo, lo toma y lo enreda entre sus dedos con delicadeza... toda ella es hermosa, es la mujer de quien uno desearía enamorarse. Pero no están el pájaro, ni la nube, ni el pino, ella los aleja y yo no sé como acercarlos. Y al final queda ese vacío en medio del pecho, ese agujero que duele cuando le da el aire, esa sensación de que el mundo, a pesar de sus maravillas, no tiene sentido.

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